Los filósofos griegos consideraron que el alma humana se purifica a partir de estas pasiones: la riza, el llanto, y la compasión que mueven la emocionalidad humana generando un remolino de sensaciones.
La Real Academia Española la define como «purificación, liberación o transformación interior suscitadas por una experiencia vital profunda», así como el «efecto purificador y liberador de emociones.
Katarsis remite al soltar ciertas pasiones escondidas, es decir, a la expresión, en un ambiente controlado, de los sentimientos y emociones que nos causan dolor y hasta sufrimiento.